Me llamo Niney y soy egipcia. Nací y crecí en Puerto Saíd, pero he pasado gran parte de mi vida yendo y viniendo entre allí y El Cairo. He estado en el sistema de American Diploma desde el jardín de infantes y, como muchos estudiantes, crecí escuchando sobre oportunidades sin saber siempre cómo alcanzarlas. Esta es la historia de cómo encontré YYAS y cómo esa experiencia cambió la forma en que me veo a mí misma y mi futuro.

Descubriéndome a mí misma a través de YYGS y YYAS
La primera vez que oí hablar de YYGS fue antes que de YYAS, mientras navegaba por Instagram como suelo hacer. La página de Yalla Success había compartido la solicitud y, como ya estaba involucrada con la página, pedí más información. Así fue como descubrí que el programa podía ayudarme a explorar mis intereses en ciencias políticas y comunicación de masas, las especialidades que me habían dado curiosidad durante mucho tiempo.
Postulé a YYGS principalmente por la especialidad de PLE, pero también marqué que me consideraran para YYAS. Quería participar en YYAS por sus oportunidades de liderazgo global y preparación universitaria, aunque al final postulé al taller en línea en lugar del programa presencial. Echando la vista atrás, me arrepiento de no haber postulado al presencial, que era en Kenia. En ese momento, no sabía mucho al respecto ni que Yale tuviera una sede allí.
Navegando el proceso de postulación: Desafíos y apoyo
La solicitud en sí era larga y detallada. Aunque tenía la ventaja de estudiar con el sistema del American Diploma, lo que me ayudó a entender cómo funcionaban los ensayos y las cartas de recomendación, el proceso aun así requería toda mi atención. Fue confuso elegir qué actividades destacar y sobre qué experiencias escribir. No tuve orientación sobre lo que buscaban los evaluadores, y ese fue mi mayor desafío.
Mi colegio me apoyó mucho —mi director y el subdirector me ayudaron a subir los expedientes académicos y las cartas de recomendación—, pero aun así hubo momentos de estrés. Recuerdo que estuve hablando por teléfono con mi director hasta las 2 de la madrugada la noche anterior a la fecha límite, asegurándonos de que todo se enviara correctamente.
La noche que casi no postulé
Hubo un momento en el que casi no envié mi solicitud. A mi familia le preocupaba el viaje y nos costó encontrar los documentos financieros necesarios. Mi hermano y yo hasta pensamos en rendirnos. Entonces, mi mejor amiga me envió un simple mensaje: «Solo postula. No pierdes nada». Esa noche, envié mi solicitud, y ese pequeño empujón marcó toda la diferencia.
El momento en que supe que me habían aceptado
El día que me enteré de que me habían aceptado fue inolvidable. Estaba terminando una tarea de la escuela cuando mi laptop y mi teléfono vibraron al mismo tiempo con notificaciones. Una era de Sarah El Gabery, invitándome a representar a Yalla Success. La otra era el email de aceptación de YYAS 2025. Salté, me reí y corrí a contarle la noticia a mi mamá. Fue un momento de emoción e incredulidad — el comienzo de un viaje que no me había llegado a imaginar.
Primeros pasos: encontrando mi lugar en el programa
Al principio, no entendía mucho sobre YYAS. Había tareas previas al programa y un Google Classroom lleno de materiales. Todo me parecía abrumador. Tenía que presentarme, completar las tareas y acostumbrarme a la estructura en línea. Poco a poco, empecé a entender cómo funcionaba el programa y lo que me ofrecería.
Aprendizajes inesperados y momentos memorables
Una vez que empezó el programa, descubrí experiencias que no me esperaba, pero que resultaron ser increíblemente valiosas. Los seminarios me permitieron conocer conflictos mundiales, la historia de África y temas que nunca había explorado en la escuela. Las horas de socialización eran mis favoritas; estas sesiones nos permitían compartir nuestras culturas y conectar a un nivel más personal. Un momento que recuerdo especialmente es cuando mi amiga y yo estábamos haciendo corazones con las manos ante la cámara durante una sesión. Nos reímos nerviosamente, esperando que nadie se diera cuenta, y se convirtió en uno de mis recuerdos favoritos.
También me di cuenta de sorprendentes diferencias culturales. Por ejemplo, algunos participantes sudafricanos no reconocían el norte de África como parte de África, lo que dio lugar a largas discusiones sobre la identidad. Estas conversaciones me abrieron los ojos a perspectivas que nunca antes había considerado.
Creciendo académica y personalmente
El programa también me ayudó a prepararme para la universidad de formas que no había imaginado. Antes de YYAS, no sabía qué era la Common App ni cómo funcionaba el proceso de admisión a las universidades de Estados Unidos. A través de seminarios y orientación, obtuve la claridad, la confianza y el conocimiento para postular a las mejores universidades.
Más allá de lo académico, YYAS me enseñó disciplina, me ayudó a salir de mi zona de confort y me animó a conocer gente nueva de diversos orígenes. No se trataba solo de aprender datos; se trataba de desarrollar habilidades, confianza y una mentalidad preparada para los desafíos globales.
Reflexiones, arrepentimientos y consejos
En retrospectiva, YYAS me hizo crecer de infinitas maneras. Profesionalmente, comprendí mejor las solicitudes de admisión a la universidad y el liderazgo global. Personalmente, aprendí sobre resiliencia, independencia y conciencia cultural. Mi único arrepentimiento es no haber postulado al programa presencial, donde podría haber conocido a más egipcios y disfrutado de la experiencia en persona.
Para cualquiera que esté considerando programas como YYAS, mi consejo es simple: postula. No lo dudes. No pierdes nada con intentarlo, y las oportunidades que surjan pueden cambiar tu vida de formas que no te imaginas.
Conclusión: Adentrarse en lo desconocido
Participar en YYAS me enseñó que se crece cuando te adentras en lo desconocido. Desde Port Said y El Cairo hasta un aula global en línea, cada paso me enseñó lecciones que no podría haber aprendido por mí misma. Postular, aprender y conectar con gente de todo el mundo transformaron mi perspectiva, mi confianza y mis sueños. Si alguna vez tienes la oportunidad, aprovéchala; la experiencia vale cada desafío y cada noche en vela para asegurarte de enviar tu solicitud a tiempo.


