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22 de abril de 2026

Redefiniendo el STEM a través de la curiosidad y el coraje: mi camino hacia TechGirls

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Fiorella de Ecuador 🇪🇨

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  1. Elegir la honestidad por encima de la perfección
  2. El poder de ser multifacética
  3. Enfrentando el miedo en el proceso de entrevista
  4. De la duda a la aceptación
  5. Más allá del STEM: una experiencia humana
  6. Un mensaje para futuras candidatas

A los 18 años, no me podría definir por una sola pasión o camino profesional, y eso, durante mucho tiempo, me pareció una desventaja. Siempre he sido profundamente curiosa: pinto, escribo, debato, exploro la política y constantemente busco nuevos desafíos. Si me hubieran pedido resumir mis intereses en una sola palabra, no habría podido. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta de que la curiosidad en sí misma es una identidad, y una que, a la larga, daría forma a mi camino hacia el Programa TechGirls.

Elegir la honestidad por encima de la perfección

Cuando escuché hablar de TechGirls por primera vez a través de una amiga cercana, me interesé de inmediato, pero también me sentí intimidada. Es un programa muy competitivo y, incluso entre candidatas talentosas, muchas no llegan a la etapa de entrevista. Como muchos estudiantes, al principio sentí la presión de «encajar» en lo que creía que buscaba el programa: una pasión clara y lineal por el STEM.

Sin embargo, al trabajar en mi solicitud, tomé una decisión deliberada: sería honesta.

En lugar de limitar mi perfil a un único relato, presenté todo lo que me define. Hablé de mi interés en la medicina y la programación, así como de mi pasión por el debate, los sistemas políticos, el arte y la escritura. Me negué a simplificar mi identidad para hacerla más «aceptable». Aunque recibí consejos para enfocarme en menos cosas, elegí la autenticidad por encima de la estrategia.

Mirando atrás, creo que esa decisión marcó toda la diferencia.

El poder de ser multifacética

Existe un error común de creer que las candidatas exitosas deben parecer perfectamente alineadas con un solo campo. En realidad, lo que aprendí es que la curiosidad interdisciplinaria puede ser una fortaleza. Mis intereses en política, por ejemplo, me permitieron pensar críticamente sobre cómo el STEM se intersecta con la sociedad: cómo los sistemas de poder y las políticas públicas moldean la tecnología, la salud y la innovación.

Durante mi entrevista, reforcé esta idea no solo con mis palabras, sino también con mi entorno. Detrás de mí estaban mis pinturas, mi fotografía y fragmentos de mi escritura: prueba visual de las muchas dimensiones de quién soy. Cuando me preguntaron sobre mis intereses, no filtré mi respuesta. Compartí todo.

Y esa honestidad resonó.

Enfrentando el miedo en el proceso de entrevista

A pesar de mi preparación, la entrevista fue una de las partes más desafiantes del proceso. En un momento dado, me hicieron una pregunta política compleja que requería no solo pensamiento crítico, sino también valentía. Como alguien consciente de los posibles sesgos en los espacios institucionales, dudé. Me pregunté si expresar mi opinión real podría afectar negativamente mis posibilidades.

Aun así, elegí responder con sinceridad.

Hablé sobre mis perspectivas, conectándolas con temas más amplios como la empatía y las dinámicas sociales. Aunque sentí que no había articulado mi respuesta a la perfección, me mantuve firme en mis valores. Cuando terminó la entrevista, estaba convencida de que no lo había hecho bien.

Me equivoqué.

De la duda a la aceptación

Cuando recibí mi aceptación al Programa TechGirls, mi reacción no fue de emoción inmediata, sino de alivio. Durante días, me había sentido abrumada por la duda, repasando mentalmente cada respuesta, cada pausa, cada imperfección. La aceptación fue como una validación silenciosa: había sido suficiente todo el tiempo.

Ese momento cambió la forma en que me veo a mí misma, no solo como candidata, sino como persona.

Más allá del STEM: una experiencia humana

Participar en TechGirls no fue solo desarrollar habilidades técnicas; fue comprender a las personas, las culturas y las perspectivas. Una de las lecciones más importantes que aprendí es que el STEM no existe de forma aislada; está profundamente conectado con las experiencias humanas, las desigualdades y las realidades globales.

A través de la colaboración, las conversaciones y los desafíos compartidos, vi cómo los diferentes orígenes moldean nuestro enfoque para resolver problemas. Esto reforzó mi convicción de que la innovación no solo requiere conocimiento técnico, sino también empatía y apertura.

Un mensaje para futuras candidatas

Si hay una lección que compartiría con cualquiera que esté pensando en postularse a programas como TechGirls, es esta: no te descalifiques antes de siquiera intentarlo. El miedo suele ser la barrera más grande, no la falta de capacidad. Muchas personas deciden no postularse porque asumen que no son «suficientemente buenas». Pero la verdad es que el crecimiento viene de dar ese primer paso, incluso cuando el resultado es incierto. No necesitas tener todo resuelto. No necesitas encajar en una sola categoría. Solo necesitas estar dispuesta a intentarlo y ser honesta sobre quién eres. Porque a veces, lo que te hace sentir insegura es exactamente lo que te hace destacar.

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Fiorella
de Ecuador 🇪🇨

Duración

jul 2025 — ago 2025

TechGirls

TechGirls

Blacksburg, US🇺🇸

✍️ Entrevista por

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Domeee de Ecuador 🇪🇨

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