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1 de junio de 2026

La PRIMERA pero no la ÚLTIMA: Mi historia como la primera chilena en Vanderbilt University

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Sofía de Chile 🇨🇱

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  1. ¿Por qué EE.UU.?
  2. ¿Por qué Vandy?
  3. Como Barbie
  4. ¡Encuestas, básquetbol y… hongos!
  5. ¡A veces hay que dejar que la oportunidad toque tu puerta!
  6. Ser la primera no siempre es lo mejor
  7. Mis expectativas de la Vandy Bubble
  8. Carpe Diem cada día

¡Hola a todos! Mi nombre es Sofía Pavez García, y crecí en Providencia, Santiago, Chile. Estudié la secundaria en el Colegio Josefino Santísima Trinidad, donde me convertí en la primera estudiante en ser aceptada en una universidad de EE.UU., al ser invitada a formar parte de la Clase 2030 de Vanderbilt con una beca del 100%.

¡Quédate con mi historia; quién sabe si tú serás como yo: la próxima 'primera' en tu colegio, ciudad o incluso país en tu universidad soñada!

¿Por qué EE.UU.?

Al buscar un país, o incluso un continente, yo estaba muy abierta a las opciones; sin embargo, algunas tenían un camino más claro hacia lo que yo buscaba. En mi caso, EE.UU. contaba con muchas universidades con un gran enfoque en sus programas de pregrado; a diferencia de las instituciones del Reino Unido, que estaban más relacionadas con posgrados, maestrías o doctorados. Además, creo que EE.UU. tiene más oportunidades que pueden ayudarme a expandirme y alcanzar mis metas a largo plazo. A eso se suma que Chile contaba con mayor orientación y apoyo a través de EducationUSA para entender cómo funciona el proceso de admisiones.

Y lo más destacado es que siempre he sido una gran fanática del Sueño Americano, concretamente desde que tenía doce años. Crecer viendo a mis personajes favoritos de la secundaria estadounidense ingresar a sus universidades soñadas, y la idea de estar en un ambiente multicultural rodeada de un hermoso campus, fueron definitivamente la chispa inicial que me empujó a buscar una nueva realidad para mí: una realidad que amo tanto como aquella en la que estoy rodeada de mi familia y de mi amado Chile, pero con un 100% más de acción cada día y donde el aprendizaje ocurre tanto fuera como dentro del aula.

¿Por qué Vandy?

Durante la secundaria, tuve la oportunidad de viajar a EE.UU. para participar en un campamento de ciencias gracias a la Embajada de los Estados Unidos en Chile. El mes que pasé en el extranjero me hizo tomar conciencia de la comunidad que buscaba para mi futura alma mater: una comunidad con corazón.

Como latinoamericana, no cambiaría mi comunidad, tan rica en calidez humana, por nada del mundo. El hecho de estar lejos de casa y de mi familia me hizo valorar aún más encontrar una comunidad que se sintiera como un hogar. Creo que Vanderbilt ofrece eso, y los números no mienten al decir que es una de las universidades con los cuerpos estudiantiles más felices del país. Para mí, Vanderbilt es una doble victoria: ofrece una comunidad vibrante con una excelencia académica excepcional.

Usé mis veinte espacios en el Common App porque estaba decidida a estudiar en EE.UU., y elegí Northwestern para aplicar bajo su plan de Early Decision. Para cuando salieron las decisiones, estaba muy ansiosa por varias razones, entre ellas los comentarios de rechazo de Northwestern que habían recibido algunos amigos míos, y además tenía que rendir el examen nacional de admisión universitaria llamado PAES. Al final, quedé diferida; luego apliqué a Vanderbilt bajo Early Decision II. ¡Y adivinaste bien; afortunadamente, me aceptaron!

Como Barbie

Me veo a mí misma como Barbie, no en términos de estándares de belleza ni nada por el estilo, sino más bien en su impresionantemente amplia trayectoria profesional e intereses. Al igual que ella, encuentro alegría en una gran variedad de actividades como el canto, el baile, la escritura, la tecnología y mucho más. Desde muy pequeña, he estado en contacto con la oratoria y el debate; asimismo, me intereso bastante por diversos campos de STEM.

Elegí estudiar Ingeniería Mecánica porque me permite encajar diferentes partes de mi vida en un solo espacio. Creo que la ingeniería te exige pensar fuera de los esquemas, pero también demanda una buena expresión de tus ideas, tu proceso, tus proyectos y tus soluciones. Como aspirante a ingeniera mecánica, reconozco la importancia de saber presentar tu idea y de dar visibilidad al problema que estás abordando.

Todos mis intereses convergen hacia un sueño: ¡convertirme en astronauta! Es sabido que todo astronauta debe ser ingeniero, así que este es el primer paso hacia uno de mis sueños más atrevidos.

¡Encuestas, básquetbol y… hongos!

Cuando tenía catorce años, desarrollé un proyecto gracias a una beca, en el que me comprometí a visitar varios colegios —privados, públicos y subvencionados— de mi ciudad para dar charlas a estudiantes de mi edad sobre problemáticas de nuestra comunidad. Recuerdo acercarme a personas al azar en la calle con encuestas que les preguntaban qué era lo que no les gustaba de la ciudad en general o qué era lo que más les gustaba. Con base en esas respuestas, recopilé todos los problemas reportados por los encuestados y presenté los hallazgos a los estudiantes. Luego, hicimos una lluvia de ideas sobre proyectos para mitigar sus efectos y crear una ciudad mejor para todos. Al final, como grupo, presentamos nuestras soluciones a la municipalidad de la ciudad.

Desde muy pequeña, los hongos, las bacterias, la modificación genética y todo lo relacionado con los microorganismos me parecían fascinantes. Al profundizar en ese interés, ¡diseñé una máquina hecha nada menos que con hongos! Estos pequeños organismos tienen la capacidad de degradar, absorber y metabolizar sustancias tóxicas del medioambiente, una capacidad que me ayudó a desarrollar mi máquina y ponerla a prueba limpiando el río Mapocho —que nace en la cordillera de los Andes, fluye hacia el oeste y divide en dos a la capital de Chile, Santiago— de residuos farmacéuticos. Para hacerla funcionar, solo había que colocarla dentro del agua contaminada, y un par de días después, el agua quedaba desintoxicada. ¡Con este proyecto, mi equipo y yo fuimos semifinalistas en una competencia regional metropolitana!

Durante cinco años consecutivos, me dediqué a abrirme camino en una cancha, no la cancha convencional del debate, ¡sino la de básquetbol! Empecé a entrenar a los trece años en un equipo lleno de chicos. Cuando me uní por primera vez al equipo de básquetbol de mi colegio, era la única chica, así que creé un club femenino de básquetbol para las muchas chicas que se inscribieron pero que finalmente se desanimaron por el equipo exclusivamente masculino. Pasé de ver a mis compañeros desde la banca a ser quien lideró un grupo de chicas como capitana durante aproximadamente cuatro años seguidos.

¡A veces hay que dejar que la oportunidad toque tu puerta!

Tengo la mentalidad de alguien que moverá el mundo entero para lograr lo que se propone; sin embargo, esta actividad extracurricular mía resultó un poco diferente. Me enteré de que UNICEF estaba trabajando en Chile, así que intenté contactarlos a través de innumerables llamadas y correos electrónicos, pero no obtuve respuesta. Aun así, no pensaba quedarme de brazos cruzados; por eso, cuando anunciaron que iban a estar en un stand en mi ciudad, llegué de inmediato. Les entregué mi currículum y conversé con ellos.

A partir de una interacción muy pequeña, les gustó mi personalidad y me abrieron las puertas para trabajar con ellos. Además de eso, me nominaron para unirme al Adolescent and Young People Action Board - UNICEF Latin America and the Caribbean, un grupo de jóvenes líderes de 22 países de la región. Nació del compromiso de UNICEF con el derecho de los niños, niñas y adolescentes a participar activamente en las decisiones que impactan sus vidas.

Ser la primera no siempre es lo mejor

Como mencioné antes, sin quererlo termino siendo la 'primera'. La primera hija, sobrina, nieta, la primera estudiante en mi colegio en fundar un club extracurricular, o la primera de mi curso con un promedio de 6,9/7. No me malentiendan, me siento orgullosa de ello, pero ese título requiere un camino difícil.

Ser la primera en mi colegio vino acompañado de mucha indiferencia de parte de la institución: pocos extracurriculares, falta de apoyo en la orientación universitaria, y muchas burlas de compañeros por el simple hecho de soñar con algo más grande para mi educación. Creo que mi colegio no estaba del todo preparado, pero tuve que reconocer que cada vez más estudiantes jóvenes van a surgir con ideas más revolucionarias, y que un colegio básico ya no puede existir como tal, sino que tiene que ser un colegio que se adapte a las necesidades de sus estudiantes.

Como pionera, no tenía a nadie a quien acudir para pedir consejo desde su experiencia. Ser la primera no siempre trae consigo premios o reconocimientos, sino más bien la responsabilidad de trabajar horas extra, agotar todas las fuentes disponibles e invertir una cantidad considerable de tiempo tratando de entender un sistema que en ese entonces me era desconocido, especialmente como estudiante test-optional que aspiraba a una beca completa. Todo eso sin tener una referencia a quien preguntarle si lo que estaba haciendo estaba bien o mal.

El lema de Vanderbilt, Crescere aude, significa en latín "atrévete a crecer". En uno de mis ensayos, escribí sobre esta dinámica mía, sobre cómo este aspecto de 'ser la primera no siempre es lo mejor' ha tenido un papel en mi vida, y cómo me ha retado a crecer más allá del aula y a crear las oportunidades en lugar de esperar la ocasión perfecta.

Mis expectativas de la Vandy Bubble

Si me preguntas '¿cuál es lo primero que vas a hacer cuando llegues al campus?', puedo decirte con certeza: 'hacer amigos'. Creo que sentirte como en casa en un lugar nuevo va más allá del lugar en sí, sino de cómo lo conviertes en tu hogar. Así que los amigos son las caras con quienes compartiré risas en los descansos o a quienes pediré consejo cuando lleguen los momentos difíciles. Son cuatro años que no voy a vivir en ningún otro momento; será mi primera vez en los Estados Unidos como estudiante —no todos hacen su pregrado en EE.UU., y estoy infinitamente agradecida por esa oportunidad.

Tengo un montón de ideas sobre lo que quiero hacer además de estudiar: TikToks, vlogs, salir con amigos y disfrutar la experiencia al máximo. Mientras me preparo para llegar a Nashville en agosto, he reflexionado sobre todos esos años que me llevaron a Vandy, y cuáles podrían ser mis metas en la universidad. Durante la secundaria, mi objetivo era estudiar en el extranjero, y ahora que es mi nueva realidad, puedo enfocarme en establecer nuevas metas, tanto a corto como a largo plazo, y pensar en cómo Vanderbilt puede ayudarme a través de su educación a trazar un camino hacia esos logros.

Carpe Diem cada día

Si tuviera la oportunidad de estar frente a frente con esa niña que se ganó el apodo de 'Harvard Girl', le diría que no se enfoque únicamente en las opiniones que los demás tienen sobre ella. Van a haber personas que cruzarán tu camino solo para molestarte con sus críticas y su envidia, pero al final del día, necesitas conocer tu valor y saber que depende de ti lograr lo que te propones como meta. Porque cuando estás en tu punto más alto, las personas que alguna vez quisieron derribarte no van a estar ahí, ni siquiera para felicitarte o ayudarte en el futuro. Deja de preocuparte o pensar en '¿qué dirán?', porque la vida es lo que tú haces de ella. Vívela al límite junto a quienes estuvieron a tu lado en los momentos más oscuros.

En segundo lugar, le haría ver lo vital que es ser agradecida. Nunca sabes lo que la vida te va a traer, así que cada oportunidad, grande o pequeña, merece gratitud. Imagínate sentada a la mesa con tu familia y di: '¡Qué rica comida! Gracias por esto. ¡Está buenísimo! Por favor, sírveme más', y alguien se levantará y dirá '¡Claro! Te daré más'. ¡Pues bien, la vida funciona de manera muy similar!

Por último, la animaría a nunca cambiar quién es. El cansancio es inevitable, y a veces solo quieres pasarte la tarde mirando el teléfono sin parar, preguntándote: '¿Para qué me esfuerzo?' Es muy importante levantarse, pero nunca des por sentado que la admisión está garantizada; de hecho, es bastante volátil. ¿Entonces, qué haces? Sigue adelante, sigue dando lo mejor de ti, y da tu 100% siempre. Cuando los resultados no son los que esperabas, tienes la satisfacción de decir que lo diste todo. Pero cuando los resultados superan tu propia comprensión, puedes vivirlos plenamente como se merecen. Sonríe más; canta, baila, ríe, haz más de lo que te gusta, y convierte cada día en una nueva historia que valga la pena contar.

Graduation Cap
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Sofía
de Chile 🇨🇱

Duración de los Estudios

ago 2026 — may 2030

Bachelor

Mechanical Engineering

Vanderbilt University

Vanderbilt University

Nashville, US🇺🇸

✍️ Entrevista por

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Camila de Nicaragua 🇳🇮

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